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El bebé nace con 19 semanas, cuando la madre lo coloca en su pecho sucede lo desgarrador

Lexi Fretz, mujer estadounidense, cuenta la historia del parto de su bebé prematuro. “El niño estaba totalmente formado, podía sentir su corazón latiendo”, recuerda.

“Lo levanté, lo abracé, mientras su corazón latía. Lo mantuve cerca de mi corazón, conté sus dedos de los pies y le besé la cabecita. Siempre guardaré los cálidos recuerdos que tengo de él”, relata su madre al recordar el momento en que pudo abrazar por primera vez a su hijo recién nacido, un bebé de tan sólo 19 semanas.

Aunque el bebé sólo logró sobrevivir unos minutos, la madre relata en su testimonio, cómo aquellos instantes de vida han llegado a miles de personas de todo el mundo.

Aquel 14 de junio, Lexi y su esposo realizaban preparativos fotográficos para una boda. Salvo unas molestias que Lexi consideraba típicas del embarazo, nada hacía presagiar que, ese viernes, el pequeño Walter nacería de manera prematura con solamente 19 semanas.

Los dolores se volvieron persistentes aquel día y ella, que relacionó las incidencias al estado de la placenta, quiso asegurarse de que el parto seguía su curso. “Sabía que en la boda del día siguiente tendría que estar de pie al menos 12 horas, así que pensé que lo mejor sería ir al hospital para quedarme más tranquila”, explica.

En el centro hospitalario de Kokomo, a 45 minutos de su hogar en el estado de Indiana, Lexi tuvo que esperar alrededor de dos horas para someterse a un examen ginecológico que finalmente no tuvo lugar. Pasadas las dos horas, una enfermera le informó que el único examen que el centro realizaría sería un ultrasonido, para el que tuvo que esperar otra hora más.

“Pero a las 6 de la tarde empecé a sentir varias punzadas de dolor y no tenía duda de que iba a dar a luz”, recuerda. El dolor se hacía cada vez más intenso, pero la enfermera no creía que fuese posible un parto tan prematuro. “Sentí como si me hubieran apartado a un rincón de la sala de urgencias. Ni ayuda, ni empatía, nada”, lamenta Lexi, que finalmente entró a la sala alrededor de las siete de la tarde.

“El doctor de ultrasonido fue la única persona que sentí que se preocupaba por mí”, declara Lexi, “no es que los otros fueran malos, sino que no me dedicaban más tiempo del necesario”.

Poco después empezaron las contracciones. Sin pausas. Y sabía que el momento había llegado. Aunque luchaba por no perder la esperanza, temía estar perdiendo al bebé. “En ese momento entró una enfermera y me dijo que el feto todavía era viable”. Remarca con indignación que, hasta el momento, sólo una persona usó el término “bebé”: el doctor que le anunció que iba a tener a su hijo en ese preciso momento.

Walter nació a las 21:42. “Yo estaba llorando demasiado en ese momento, el niño era perfecto”, recuerda. “Estaba completamente formado, podía sentir su corazón latiendo bajo su pequeño pecho”. Su esposo, Joshua, y ella abrazaron a su “perfecto y pequeño” hijo, de exactamente 19 semanas y tres días.

“Siempre permanecerán en mi memoria los cálidos recuerdos que tengo de él”, escribe Lexi con felicidad, recordando el milagro que hizo que su pequeño bebé pudiera vivir, aunque fueran tan sólo unos pocos minutos.

Las dos hermanas de Walter, Emma y Michayla, conocieron a su hermano la mañana siguiente. “Emma no dejaba de preguntar si el bebé estaba bien y si lo podíamos llevar a casa. Le costó un poco entender que Jesús se lo había llevado al cielo con Él. A Michayla le costó un poco más. Estaba totalmente destrozada y lloraba y lloraba. Ha estado haciendo tantas preguntas que es duro no saber cómo responder”, recuerda.

Joshua y Lexi aún no pueden comprender cómo ni por qué el pequeño Walter quiso salir al mundo tan pronto. Sin embargo, creen que detrás de su historia hay motivos muy poderosos. Las fotografías que tomaron, aparte de mantener vivo para siempre el recuerdo de Walter, han conmovido a millones de personas en todo el mundo.

“En su breve vida ha tocado a más personas de las que nunca podría haber imaginado. He recibido mensajes desde todas partes y ha habido gente que ha usado las fotos para ayudar a una mujer que estaba pensando en abortar. Sólo porque el bebé no pueda verse no significa que sea sólo una masa de células. Walter estaba perfectamente formado. Si hubiera tenido sólo unas pocas semanas más podría haber contado con una oportunidad para vivir”. Walter fue un milagro hermoso que Dios nos envió por un corto tiempo.

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