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La silenciada violencia obstétrica es también violencia de género

Podemos llamar violencia de género, a la silenciada violencia obstétrica. Es lamentable como muchas mujeres han sido expuestas a este tipo de tortura emocional y física. Y aunque este tipo de prácticas abusivas se presenta en uno de los momentos más maravillosos que puede experimentar una mujer.

Indignación, tristeza, dolor, impotencia, son solo algunos de los sentimientos que enfrentan estas mujeres muchas veces en silencio. Podemos decir que malos tratos. La mayoría de las mujeres pasan por los dolores de parto por amor a su bebe. Pero eso no incluye soportar y mucho menos tolerar este tipo de abusos.

El uso de palabras hirientes y crueles que significan más que un golpe. El estar sola y alejada de su hijo y que muchas veces como castigo no se dice como esta. Retos, gritos, falta de información, malas prácticas, malos tratos de todo tipo, son acciones célebres que suceden en muchas salas obstétricas y de neonatología.

Desde hace muchos años, se viene promoviendo lo que llamamos “Parto Respetado”. Estamos hablando de una de las iniciativas más valiosas e importantes dirigidas por mamás. Las mujeres en todo el mundo están cansadas y dicen “basta”. No callaremos estos hechos tan concretos como desagraciados.

Es muy importante que todas las mujeres conozcan los derechos que tienen como futuras madres, y también que se informen sobre las prácticas que necesitarán y cuales son abusivas y agresivas. Ya sea en un hospital público o en un hospital privado, da lo mismo, ya que esta es una realidad que se palpa cada vez más.

Violencia obstétrica: ¿qué es exactamente?

Estamos hablando nada más y nada menos de violencia de género. No discrimina por clase social ni edad. Cuando nos referimos a este tipo de circunstancias, hablamos de muchos tipos de prácticas. Puede ser desde negar información, inclusive inyectar fármacos cuando no corresponde, sin dar aviso previo ni consultar.

El maltrato verbal y físico, las cesáreas innecesarias es lo que abarca a todo este escenario. No importa el momento en el que se incurra en ello. Se puede dar antes, durante o después del parto.

La realidad es que toda mujer tiene derecho de vivir un “Parto Humanizado”, donde ellas puedan elegir y decidir lo que desean en su parto. Esto se trata de escoger lo que sea mejor para el cuerpo de la madre, y también que intervenciones son convenientes o innecesarias.

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”

-Mahatma Gandhi-

Sabemos que el momento de dar a luz, se viven instantes de mucha vulnerabilidad. Y por este motivo tanto la madre como él bebe que estar por nacer, merecen todo el respeto y cuidados adecuados. Los obstetras pasan por encima de estos deseos maternales, usando diferentes procedimientos donde mencionan que “es por su bien”.

Si la violencia obstétrica es un tipo de violencia de género, es totalmente repudiable y cuestionable definitivamente. Si guardas silencio te hace ser parte de esto, no tengas miedo y denuncia. Es muy importante combatir y sobre todo luchar para que ninguna madre pase por esta situación en un momento único y crucial en su vida.

¿Cómo se puede combatir la violencia obstétrica?

Si ya has dado a luz y te convertiste en una víctima de la violencia obstétrica, no dudes más, y realiza la denuncia en los ministerios públicos o justicia de tu país. También puedes presentar al mismo tiempo tu queja ante algún consejo o comisión que se especialice en violencia de género.

Sin embargo, si tu bebe esta por nacer, recuerda que generalmente en los hospitales y clínicas particulares realizan visitas guiadas y reuniones informativas. Ahí podrás conocer las instalaciones y el protocolo de atención. Así podrás escoger lo que consideres más adecuado según tus expectativas.

Decir siempre lo que deseas antes de ese momento tan especial de dar a luz. Y cada vez que consideres necesario, consulta y revisa el proceso a seguir. Hay algunos casos en donde exigen diligencia profesional y por lo tanto estos aspectos son más difíciles. Pero, aun así, cualquier cambio debe ser explicado previamente, y así obtener tu consentimiento.

Aunque te nieguen, tú derecho en ese momento es que estés acompañada. El ambiente tranquilo, armónico y relajado es imperioso en el momento de dilatación. En ningún momento te pueden prohibir la movilidad y la libre elección de la postura que te sea más cómoda.

No es necesario que te sometan constantemente al molesto tacto vaginal o palpado del cuello del útero. Todo lo que se practique para comprobar el que estado se encuentra el proceso de parto deberá limitarse. Se realiza una vez cada 4 horas.

Ya para finalizar, los controles, vacunas y limpieza pueden esperar. Lo más importante es que inicie el reforzamiento de ese vínculo inmaculado con tu bebe. El contacto piel con piel, favorece muchísimo durante la primera hora después del nacimiento. La lactancia materna es prioridad siempre que tu estés bien, y no olvides por ningún motivo que es tú parto y tú hijo.

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